19 de diciembre de 2014

Mientras dormía

Miquel, del blog La biblioteca de Ilium, nos propuso a Cristina, de Más ficción que ciencia, y a mi, la lectura conjunta de la última novela de Lavie Tidhar, "A Man Lies Dreaming". Como no sabemos decir que no, dijimos que si, de lo que no me arrepiento en absoluto. A Man Lies Dreaming es uno de los mejores libros que he leído este año 2014.

En apariencia se trata de una ucronía y dijo en apariencia por razones que luego contaré. Adolf Hitler no llegó a alcanzar el poder, fue derrotado y Alemania cayó en manos de las hordas comunistas. Después de un tiempo detenido en un campo consigue huir y llega a Inglaterra, donde corta sus lazos con sus colegas de partido y se instala como detective privado, con el nombre de Wolf, en una Inglaterra efervescente con los camisas negras de Oswald Mosley, que intenta hacerse con el poder con un discurso fascista contra la inmigración.

Aparece una mujer misteriosa que quiere ayuda en la desaparición de su hermana. Wolf sigue los cánones de los detectives americanos, con una pequeña diferencia su radical antisemitismo y que la dama misteriosa es judía. La necesidad obliga. Se acepta el trabajo y empieza la novela.

El libro está estructurado en dos narraciones paralelas. La primera dividida a su vez en un diario que lleva Wolf, en primer persona, que nos permite entrar en su mente y conocer sus pensamientos, y una segunda en tercera persona focalizada también en Wolf donde vemos sus avances y retrocesos en la investigación. 


La segunda narración, en cambio, que va apareciendo a lo largo del texto, es de un personaje totalmente distinto. Se trata de Shomer, un escritor judío de novelas pulp internado en el campo de concentración de Auschwitz, en nuestro mundo, el real, nuestra segunda guerra mundial, que sobrevive a la muerte de su familia soñando. Soñando que Hitler no ha llegado al poder y que es un exiliado que sobrevive como puede en otro país. Y se lo hace pasar mal, muy mal, de paliza en paliza, sometiéndolo a una judaización total.

Y por eso digo que no es una ucronia, en realidad el libro nos cuenta la historia de Shomer, de como sobrevive en un entorno infernal, mientras sueña su venganza.

Me pregunta Miquel: Wolf es un antiheroe por antonomasia, ¿crees que Tidhar consigue que el lector simpatice con él (o, al menos, tome partido por él)? ¿Cómo crees que lo consigue?.

Pues si, creo que si. Tidhar consigue que nos identifiquemos con Wolf mediante dos mecanismos. El relato en primera persona que hace que te identifiques con el protagonista y lo mal que se lo hace pasar, que genera una empatía hacía el personaje. Y quizá lo más importante, es el único personaje que intenta seguir una forma de ética (una ética muy personal, todo hay que decirlo). De hecho creo que hace tan bien su trabajo, que sólo gracias a la narración de Shomer, que actúa como un ancla del mundo real, consigue que seas consciente de la auténtica naturaleza del personaje.

Y pregunta Cristina: ¿Qué es lo que menos te ha gustado de la novela y por qué?.

Pues lo que menos me ha gustado es el personaje, tipo Jack el Destripador, que recorre la novela asesinando prostitutas. Para mi gusto no aporta mucho a la trama y era totalmente prescindible.

Y no nos hemos limitado a preguntarnos entre nosotros. Le hemos preguntado también a Lavie Tidhar, que amablemente nos ha respondido. En concreto le he preguntado:

En este libro, has trasladado la situación de preguerra antes de la Segunda Guerra Mundial, de Alemania a Inglaterra. ¿Crees que las situaciones son intercambiables? ¿Intentas decir que el Nazismo y el Holocausto empezaron como un desarrollo de la situación, que su aparición era más o menos inevitable?
De ninguna manera, -de hecho, creo que nadie podía prever la aparición del Holocausto -, era imposible creer en él, incluso cuando estaba ocurriendo. Más bien, lo que quería conseguir era resaltar problemas que afectan hoy en día a Inglaterra, el auge de la retórica contra la inmigración y la política conservadora que encuentro a la vez perturbadores y extrañamente reminiscentes del Fascismo Británico de los años 30. No me esforcé mucho, por ejemplo, las consignas que gritan los Camisas Negras son parte de las consignas actuales de la UKIP. No nos olvidemos que el fascismo apareció no sólo en Alemania, al mismo tiempo lo hizo en la España de Franco y en la Italia de Mussolini, y ahora lo vemos aparecer en lugares como Hungría y Grecia. Es preocupante. Así A Man Lies Dreaming es, en cierto sentido, una novela muy contemporánea.
Y no puedo más que terminar la reseña con una mención muy especial. El Holocaust porn fue un genero pulp que tuvo un boom enorme en Israel en las décadas de los cincuenta y sesenta. La novela es también un homenaje a estos escritores pulp que usaron esta forma para poder hablar del Holocausto. Así que si, hay sexo, perversiones y violencia.

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